Enseñamos para ir al mismo paso de la tierra y con el alma de la tierra.

Cuando enseñamos, somos como una flauta a través de cuyo corazón el murmullo de las horas se transforma en música.

Quién de ustedes querría ser una caña muda y saliente?

Mientras todo lo demás cantan al unísono?

Siempre se ha dicho que el trabajo es una maldición y la labor un infortunio, pero en realidad cuando trabajamos realizamos una parte del más remoto sueño de la tierra que nos fue asignado cuando ese sueño nació.

Y cuando armonizamos con el trabajo de enseñar, en verdad estamos amando la vida.

La vida es oscuridad, salvo cuando hay incentivos.

Todo incentivo es ciego, salvo cuando hay conocimiento.

Todo conocimiento es vano, salvo cuando hay trabajo.

Todo trabajo es vacío, salvo cuando hay amor.

Enseñar con amor es sembrar semillas con ternura y recoger la cosecha con alegría.

Es poner el estilo en todas las cosas con hálito de nuestro propio espíritu.

El trabajo de enseñar es el amor hecho presencia.

El viento no habla más dulcemente a los robles gigantes que a la más ínfima de todas las briznas de hierba, por eso cada docente se convierte en vientos.

Y que solo es grande aquel que convierte a la voz del viento en una canción aún más dulce gracias a su capacidad de enseñar.

FELIZ DÍA DEL MAESTRO!!!!!!

Claudia 11-09-07